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lunes, 7 de marzo de 2016

La fiebre amarilla.


Fiebre Amarilla.

¿De qué se trata?

-La fiebre amarilla es una enfermedad muy típica en los países tropicales que es transmitida por la picadura de ciertos mosquitos y que normalmente desencadena grandes epidemias.

También denominada vómito negro y plaga americana, la fiebre amarilla corresponde a la familia conocida como Flaviviridae, y al género Flavivirus amaril. Su particular denominación de amarilla tiene que ver con los signos de ictericia (coloración amarillenta en la piel y mucosas por el aumento de la bilirrubina) que la misma produce en algunos pacientes que la han contraído.



Algunos síntomas

-Su período de incubación dura oscila entre los 3 y 7 días y su duración es de aproximadamente dos semanas. Tras la incubación la fiebre amarilla puede asumir dos formas clínicas diferentes: forma leve (comienza con fiebre elevada, escalofríos y cefalea; suele durar de 1 a 3 días y se cura sin inconvenientes posteriores) y forma grave o clásica (tras una manifestación similar a la leve, desciende la fiebre y luego vuelve a reaparecer acompañada de la mencionada ictericia, pudiendo derivar en insuficiencia hepática y renal).




Diagnóstico


Lo más importante para poder diagnosticar un caso de fiebre amarilla son los datos clínicos aportados por el paciente. Para ello, se le debe interrogar sobre viajes recientes a zonas endémicas de la enfermedad, y conocer si ha recibido la vacuna contra la fiebre amarilla. La vacunación tiene una eficacia preventiva próxima al 100%, por lo que la enfermedad es muy improbable en una persona correctamente vacunada.

En cuanto a las pruebas analíticas, se solicitará una hematología completa, en la cual, en caso de padecer fiebre amarilla, se puede observar una disminución de los glóbulos blancos (leucopenia) y un aumento del hematocrito por deshidratación. Asimismo, en la bioquímica se encontrarán elevadas la creatinina (lo que indica alteraciones en la función renal) y las pruebas de función hepática como las transaminasas y la bilirrubina. Las pruebas que indican cómo está la coagulación de la sangre se encuentran también alteradas, especialmente en los casos en los que se desarrolla un cuadro de fiebre hemorrágica.

Desde el punto de vista inmunológico se realizará la determinación de anticuerpos en sangre contra el virus, y en caso de infección se observará un aumento importante de los mismos, que puede llegar hasta cuatro veces los valores normales en un paciente que no ha recibido la vacuna de la fiebre amarilla.

¿Existe alguna cura?


No existe un tratamiento concreto y eficaz, la mejor manera de prevenirla es con la vacuna, aplicándola en caso de viajar o visitar las zonas más sensibles. La vacuna es efectiva desde los 10 días después de su aplicación hasta los diez años posteriores; en los casos graves se recomienda el tratamiento de los síntomas que despertó, especialmente la rehidratación del paciente y el control de la hipotensión. La mortalidad en el mundo es del 5 %.

El desarrollo de una vacuna para prevenir la enfermedad por parte del virólogo sudafricano Max Theiler en el año 1937 fue un enorme hallazgo y un paso firme para combatirla, sin embargo, aún varias poblaciones continúan en riesgo. La fiebre amarilla solo se contrae en África, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, afectando especialmente a aquellas personas que trabajan en las selvas tropicales lluviosas.