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lunes, 7 de marzo de 2016

Varicela.

Varicela (Viruela loca).

¿Qué es?

- La varicela es una infección que causa una erupción (un salpullido) con ampollas que da comezón (picazón), y que es muy contagiosa, lo que significa que se transmite fácilmente de una persona a otra. 

Es causada por el virus varicela-zóster (VZV), que entra al cuerpo a través de la boca y la nariz después de estar en contacto con una persona infectada.
Una persona con varicela puede transmitir la enfermedad desde un día antes de que aparezca la erupción hasta que todas las ampollas de varicela hayan formado costras. Una vez que una persona tuvo varicela, casi siempre desarrolla inmunidad para toda su vida, lo que significa que generalmente no tiene varicela nuevamente. La excepción es un niño que se haya infectado a muy temprana edad. 

Los niños pequeños generalmente tienen casos más leves y pueden no desarrollar suficiente protección contra la enfermedad. Por lo tanto, estos niños pueden presentar la enfermedad nuevamente.
Debido a que la varicela es tan contagiosa, el 90 por ciento de la familia del paciente también desarrolla la enfermedad si vive en la misma casa y no es inmune todavía. En el pasado, los casos de varicela frecuentemente ocurrían en grupos (en epidemias), generalmente durante el final del invierno y el comienzo de la primavera. Sin embargo, el número de casos de esta enfermedad ha disminuido notablemente con el uso de la vacuna de la varicella (viruela loca), que fue aprobada en 1995 y se recomienda para todos los niños.

La varicela es una infección incómoda que, en la mayoría de los casos, desaparece por sí sola. Sin embargo, la varicela se asocia a complicaciones serias, incluyendo la muerte. Alrededor de uno de cada 100 niños infectados desarrollará una seria infección en los pulmones (neumonía), una infección cerebral (encefalitis) o un problema en el hígado. También pueden ocurrir infecciones peligrosas en la piel. Antes de la introducción de la vacuna, alrededor de 100.000 personas eran hospitalizadas y 100 personas morían de varicela cada año en Estados Unidos, la mayoría de ellos niños sanos. Los adolescentes y los adultos que desarrollan varicela también tienen un alto riesgo de desarrollar complicaciones serias.

Después de que una persona tiene varicela, el virus típicamente vive en silencio en el sistema nervioso del cuerpo durante el resto de la vida. Puede reactivarse (volver a la vida) en cualquier momento cuando las defensas inmunologicas del cuerpo bajan (se debilitan) debido a estrés o enfermedad (como por cáncer o por la infección del VIH) o por medicamentos que debilitan el sistema inmunológico.
La razón más común para que el virus se reactive es el envejecimiento. La reactivación del virus causa una condición llamada herpes, una dolorosa erupción con ampollas en la piel que típicamente se presenta en la cara, el pecho o la espalda, en la misma zona por donde pasan uno o dos nervios sensoriales.



ntomas

- Los síntomas de la varicela comienzan entre 10 y 21 días después de que la persona está expuesta a la enfermedad. La enfermedad típicamente incluye fiebre y una sensación de malestar general. A esto rápidamente le sigue la aparición de bultos rojos que causan comezón (picazón); estos bultos rápidamente se llenan de líquido y se reconocen fácilmente como varicela. Estas ampollas en la piel son redondas, de alrededor de 5 a 10 milímetros de un lado al otro (como del tamaño de una goma de borrar), con una base roja. Algunas veces, se describen como una “gota de rocío sobre un pétalo rosa”. Aparecen en varias etapas durante los días posteriores y finalmente hacen costra. Estas ampollas pueden aparecer en cualquier lugar de la piel, hasta dentro de la boca, de la garganta o de la vagina. Algunos pacientes tienen sólo 50 ampollas o menos; otros tienen demasiadas como para contarlas.

Diagnóstico

- Si usted o alguien en su hogar desarrollan algún tipo de erupción en la piel, consulte a su médico. Él o ella pueden sospechar que se trate de varicela si le consulta por teléfono, especialmente si la persona no ha recibido la vacuna contra la varicela o no ha tenido la enfermedad antes, pero es importante que el médico vea la erupción. También es útil saber si el paciente ha estado en contacto con alguien con varicela, a pesar de que no es necesario para hacer el diagnóstico. Los análisis especiales de sangre, tales como FAMA (anticuerpo fluorescente frente al antígeno de membrana) y ELISA (ensayo por inmunoabsorción ligado a enzimas), también están disponibles, pero no es necesario hacerlos en la mayoría de los pacientes. Algunas veces su médico podría raspar una ampolla de la varicela para examinarla bajo del microscopio.

Duración

- Las ampollas de la varicela se forman en un período de 3 a 5 días, y luego se forma una costra en los siguientes 7 a 10 días.

Prevención

- La varicela fue considerada como una enfermedad inevitable para los niños, lo que significaba que todos la padecerían. Sin embargo, desde que la vacuna de la varicela recibió su licencia, esta enfermedad puede prevenirse fácilmente. La vacuna tiene aprobación para su uso en la mayoría de los niños de 12 meses o más y también pueden recibirla los adolescentes y los adultos que no hayan tenido varicela. En la actualidad, la mayoría de los pediatras y los médicos de familia recomiendan que todos los niños sean vacunados contra la varicela entre los 12 y los 15 meses de edad. La vacuna también está recomendada para aquellos que nunca han tenido la enfermedad o que nunca han sido vacunados y que tienen contacto con alguien que tiene la varicela activa. Esto puede ayudar a impedir que la persona se contagie la enfermedad.

Algunas personas tienen un alto riesgo de complicaciones serias si padecen de varicela, incluyendo personas que tienen problemas con su sistema inmunológico, ciertas mujeres embarazadas y los bebés prematuros. Si una persona con alto riesgo de desarrollar complicaciones tiene contacto con alguien con varicela, una vacuna de inmunoglobulina de varicela-zóster (VZIG) también puede ayudar a impedir el contagio de varicela. La VZIG contiene los anticuerpos que protegen contra la varicela que se toman de personas sanas que tienen altos niveles de protección contra el virus de la varicela. Sin embargo, la VZIG no se administra con frecuencia al menos que la persona, con riesgo de tener serias complicaciones, haya estado en contacto con alguien con la enfermedad durante más de una hora.

Tratamiento

- Los médicos pueden utilizar el medicamento antiviral aciclovir (Zovirax) para ayudar a minimizar los síntomas de la varicela en los adultos, pero es efectivo solamente si se comienza dentro de las primeras 24 horas después del contacto. Cualquier padre, que no haya padecido la enfermedad y cuyo hijo la desarrolle, debería llamar a su médico inmediatamente para ver si se recomienda un tratamiento. Los niños saludables que padecen de varicela por lo general no necesitan el aciclovir porque no parece ayudarles mucho. Si su hijo desarrolla varicela, su médico determinará si debe utilizarse éste u otro tipo de medicamento.

El tratamiento de varicela se centra principalmente en el alivio de la molesta comezón por las ampollas de varicela y en impedir que las ampollas reventadas se infecten como consecuencia del rascado. Los baños con avena y la loción de calamina pueden ayudar a reducir la comezón (picazón). Corte las uñas para disminuir el riesgo de infección y de cicatrices que deriven del rascado. Si no se puede controlar la comezón con baños y lociones, los antihistamínicos orales (por boca), como la difenhidramina (Benadryl y otras marcas), pueden producir cierto alivio. Utilice medicamentos que no sean a base de aspirina tal como el acetaminofeno (Tylenol y otras marcas) para bajar la fiebre de su hijo. Nunca le de aspirina a un niño con varicela porque puede causar el síndrome de Reye, una enfermedad que puede ser fatal. Algunas veces, las ampollas de la varicela pueden infectarse con bacterias y requieren de tratamiento con antibiótico.

La fiebre amarilla.


Fiebre Amarilla.

¿De qué se trata?

-La fiebre amarilla es una enfermedad muy típica en los países tropicales que es transmitida por la picadura de ciertos mosquitos y que normalmente desencadena grandes epidemias.

También denominada vómito negro y plaga americana, la fiebre amarilla corresponde a la familia conocida como Flaviviridae, y al género Flavivirus amaril. Su particular denominación de amarilla tiene que ver con los signos de ictericia (coloración amarillenta en la piel y mucosas por el aumento de la bilirrubina) que la misma produce en algunos pacientes que la han contraído.



Algunos síntomas

-Su período de incubación dura oscila entre los 3 y 7 días y su duración es de aproximadamente dos semanas. Tras la incubación la fiebre amarilla puede asumir dos formas clínicas diferentes: forma leve (comienza con fiebre elevada, escalofríos y cefalea; suele durar de 1 a 3 días y se cura sin inconvenientes posteriores) y forma grave o clásica (tras una manifestación similar a la leve, desciende la fiebre y luego vuelve a reaparecer acompañada de la mencionada ictericia, pudiendo derivar en insuficiencia hepática y renal).




Diagnóstico


Lo más importante para poder diagnosticar un caso de fiebre amarilla son los datos clínicos aportados por el paciente. Para ello, se le debe interrogar sobre viajes recientes a zonas endémicas de la enfermedad, y conocer si ha recibido la vacuna contra la fiebre amarilla. La vacunación tiene una eficacia preventiva próxima al 100%, por lo que la enfermedad es muy improbable en una persona correctamente vacunada.

En cuanto a las pruebas analíticas, se solicitará una hematología completa, en la cual, en caso de padecer fiebre amarilla, se puede observar una disminución de los glóbulos blancos (leucopenia) y un aumento del hematocrito por deshidratación. Asimismo, en la bioquímica se encontrarán elevadas la creatinina (lo que indica alteraciones en la función renal) y las pruebas de función hepática como las transaminasas y la bilirrubina. Las pruebas que indican cómo está la coagulación de la sangre se encuentran también alteradas, especialmente en los casos en los que se desarrolla un cuadro de fiebre hemorrágica.

Desde el punto de vista inmunológico se realizará la determinación de anticuerpos en sangre contra el virus, y en caso de infección se observará un aumento importante de los mismos, que puede llegar hasta cuatro veces los valores normales en un paciente que no ha recibido la vacuna de la fiebre amarilla.

¿Existe alguna cura?


No existe un tratamiento concreto y eficaz, la mejor manera de prevenirla es con la vacuna, aplicándola en caso de viajar o visitar las zonas más sensibles. La vacuna es efectiva desde los 10 días después de su aplicación hasta los diez años posteriores; en los casos graves se recomienda el tratamiento de los síntomas que despertó, especialmente la rehidratación del paciente y el control de la hipotensión. La mortalidad en el mundo es del 5 %.

El desarrollo de una vacuna para prevenir la enfermedad por parte del virólogo sudafricano Max Theiler en el año 1937 fue un enorme hallazgo y un paso firme para combatirla, sin embargo, aún varias poblaciones continúan en riesgo. La fiebre amarilla solo se contrae en África, Centroamérica, Sudamérica y el Caribe, afectando especialmente a aquellas personas que trabajan en las selvas tropicales lluviosas.

Chikungunya.


Chikungunya

¿Qué es la fiebre Chikugunya?

-El chikungunya es un virus que causa fiebre alta, dolor de cabeza, dolores en las articulaciones y dolor muscular, unos tres o siete días después de ser picado por un mosquito infectado. La enfermedad rara vez puede causar la muerte, pero el dolor en las articulaciones puede durar meses e incluso años para algunas personas.

Según la OMS, las complicaciones son más frecuentes en niños menores de 1 año y en mayores de 65 años, sobre todo si se padecen enfermedades crónicas como diabetes o hipertensión. Por el momento no existe un tratamiento específico ni una vacuna disponible para prevenir la infección de este virus.


¿Cómo se transmite el chikungunya?

El virus se transmite a través de la picadura de mosquitos Aedes aegypti, que también puede transmitir el dengue y la fiebre amarilla, y está presente en las zonas tropicales y subtropicales de las Américas, y el Aedes albopictus, que se encuentra en áreas más templadas, extendiéndose desde la costa este y estados del sudeste de Estados Unidos hasta las provincias del norte de Argentina).

El ciclo de transmisión se inicia cuando los mosquitos pican a una persona con chikungunya en los días que tiene fiebre. En los diez días siguientes el virus se multiplicará en las glándulas salivales de los mosquitos y estará listo para transmitir la enfermedad a las personas que pique, que empezarán a tener síntomas tras entre tres y siete días de incubación.

Síntomas del Chikungunya

Los síntomas de contagio de chikungunya son: fiebre que persiste durante más de cinco días; dolor abdominal intenso y continuo; vómito persistente que no tolera la vía oral; petequias, hemorragia subcutánea o sangrado de mucosas; alteración del estado de conciencia; mareo postural; dolor articular intenso incapacitante por más de cinco días; extremidades frías; disminución en la producción de orina y sangrado por cualquier orificio.


¿Cómo prevenir el contagio?

Dado que no existe una vacuna, las principales medidas de prevención son las encaminadas a la eliminación y control los criaderos del mosquito que transmite tanto este virus como el dengue.

Así, se recomienda evitar conservar agua en recipientes en el exterior como macetas o botellas, para evitar que se conviertan en criaderos de mosquitos; tapar los tanques o depósitos de agua de uso doméstico para que no entre el mosquito; evitar acumular basura, y tirarla en bolsas plásticas cerradas y mantener en cubos cerrados; así como utilizar mallas y mosquiteros en ventanas.


¿De dónde proviene este nombre?

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), chikungunya significa “doblarse”, en alusión al aspecto encorvado que adoptan las personas que son afectadas por la enfermedad, debido a los dolores articulares que suelen padecer.

Además, agrega que es una voz del idioma Kimakonde, un idioma que se habla en Tanzania, país donde se describió por primera vez el virus, durante un brote ocurrido en el sur de esa nación, en 1952.

Sin embargo, la Real Academia de la Lengua Española no tiene la palabra chikungunya registrada en su diccionario del idioma español.

A continuación te dejaré un enlace donde podrás entender mejor el ABC del chikungunya: